Filippo Inzaghi, prácticamente en el último suspiro, dio el triunfo casero a un Milán ramplón ante el Palermo (2-1), lo que le permite hacer suya la cuarta plaza, en el partido que cierra la vigésimo cuarta jornada de la Primera división italiana de fútbol.
Los goles del encuentro fueron anotados por Massimo Ambrosini (m.24) y Filippo Inzaghi (m.90), por el Milán, y por Bresciano (m.9), por el Palermo. <> El partido vio a un Milán excesivamente espeso, poco lúcido, aparentemente muy cansado del duelo europeo del miércoles en terreno del Arsenal y que sufrió para superar a un Palermo cerrado, ordenado y que metía miedo en ataque con el dúo formado por el brasileño Amauri y el joven uruguayo Cavani.
Extraño en un Milán sabedor que, con la derrota horas antes del Fiorentina en terreno del Roma (1-0), un triunfo suyo le daría la cuarta plaza igualado con el conjunto toscano.
Además, muy pronto el equipo milanista se vio por detrás en el marcador, en una buena acción de Amauri que concluyó a gol Bresciano (m.9). Ante la poca participación del brasileño Kaká y con un Pirlo bien vigilado y poco creativo, tuvo que ser el centrocampista Ambrosini quien impulsará a su equipo en busca de un empate que logró él mismo (m.24).
La igualada, lejos de traer la reacción del Milán, siguió dejando en evidencia la poca creación milanista, pecando de tocar excesivamente en corto el balón, careciendo de profundidad y de la necesaria velocidad a sus acciones para romper los marcajes a que le sometía el rival.
En la segunda mitad, con el francés Gourcuff en lugar de un Kaká que aparentemente no se recuperó de un golpe sufrido en el precedente periodo, siguió el juego ramplón del Milán y, con ello, ni el brasileño Pato ni Gilardino recibían en condiciones de poner en peligro la meta palermitana.
Es más, de llegar el gol, este parecía más cerca del Palermo, pese a que el equipo siciliano siguió más atento a la contención y sin lanzarse abiertamente en busca del triunfo.
El técnico del Milán, Carlo Ancelotti, intentó dar mayor pujanza a su equipo con la entrada del siempre “pescador” Filippo Inzaghi, auténtico maestro en convivir con la línea del fuera de juego, por Gilardino.
La decisión de Ancelotti parecía no dar sus frutos, pues el partido siguió con su fisonomía y, además, el Palermo protestó un posible penalti en el tramo final sobre Amauri (m.88). Pero, en el minuto 90, apareció el siempre oportunista Inzaghi y dio los tres puntos al Milán, no merecidos pero que le dan la cuarta plaza.